18 mayo 2009

Adiós a dos grandes: Antonio Vega y Mario Benedetti

La semana que acabamos de dejar atrás ha sido especialmente oscura. Nos han dejado dos grandes poetas: Antonio Vega y Mario Benedetti. Cada uno con su estilo, pero dos genios de la palabra al fin y al cabo. Eran dos muertes que se esperaban y todos sabíamos que llegarían un día u otro, pero no por ello dejan de sobrecogernos.

Antonio Vega, cuyas letras muchos las consideramos poesía, desde hace ya un tiempo deambulaba sobre los escenarios frágilmente, pero ahí continuaba, con la cabeza agachada al lado del micrófono susurrando unas letras cargadas de sentido.

Antonio Vega en concierto, en el 2004 (A.H., El Mundo)

Mario Benedetti, poeta en mayúsculas tampoco estaba fino desde hace un tiempo, en este caso por la edad. Nos ha dejado a los 88 años, después de una intensa vida dedicada a la literatura, preparando un nuevo libro hasta que la salud se lo ha permitido.

Mario Benedetti en el 2005. (Gorka Lejarcegi, El País)

Ambos eran ya un mito antes de morir y lo seguirán siendo. El disco de Antonio Vega seguirá sonando en el coche. Los libros de Benedetti seguirán en un lugar destacado de la estantería.

El cuento es muy sencillo
usted nace
contempla atribulado
el rojo azul del cielo
el pájaro que emigra
el torpe escarabajo
que su zapato aplastará
valiente

usted sufre
reclama por comida
y por costumbre
por obligación
llora limpio de culpas
extenuado
hasta que el sueño lo descalifica

usted ama
se transfigura y ama
por una eternidad tan provisoria
que hasta el orgullo se le vuelve tierno
y el corazón profético
se convierte en escombros

usted aprende
y usa lo aprendido
para volverse lentamente sabio
para saber que al fin el mundo es esto
en su mejor momento una nostalgia
en su peor momento un desamparo
y siempre siempre
un lío

entonces
usted muere.

Mario Benedetti - Currículum

1 comentarios:

Esther dijo...

"Tu boca que es tuya y mía, Tu boca no se equivoca; te quiero por que tu boca sabe gritar rebeldía." Estos versos de Benedetti y "Gigantes" de Antonio Vega nos sirvieron para uno de nuestros primeros cortos en la facultad... y curiosamente los dos nos dejaron la misma semana.
Suerte que nos queda su legado.